La cantidad de luz depende de la calidad de la fuente de luz y de la distancia entre dicha fuente y la superficie de trabajo. Normalmente expresamos la cantidad de iluminación en unidades de iluminación (lux o lumen) por metro cuadrado.
En una oficina o despacho que utiliza documentos en papel, el nivel aceptado como óptimo es de 500 a 800 lux. Sin embargo, el nivel óptimo para los usuarios de pantallas de visualización de datos es de 200 lux. Si se trabaja con documentos en papel y con una pantalla, se debe buscar un equilibrio. La práctica acostumbrada es escoger una iluminación menos intensa para la sala o despacho y complementarla con luces individuales para el trabajo en papel. Si esta solución no es posible, la iluminación debe aumentar a 300 o 400 lux.
La luz es un elemento esencial de nuestra capacidad de ver y necesaria para apreciar la forma, el color y la perspectiva de los objetos que nos rodean en nuestra vida diaria. La mayor parte de la información que obtenemos a través de nuestros sentidos la obtenemos por la vista (cerca del 80%). Y al estar tan acostumbrados a disponer de ella, damos por supuesta su labor. Ahora bien, no debemos olvidar que ciertos aspectos del bienestar humano, como nuestro estado mental o nuestro nivel de fatiga, se ven afectados por la iluminación y por el color de las cosas que nos rodean.
Desde el punto de vista de la seguridad en el trabajo, la capacidad y el confort visuales son extraordinariamente importantes. Los trastornos visuales asociados con deficiencias del sistema de iluminación son habituales en los lugares de trabajo. Dado que la vista es capaz de adaptarse a situaciones de iluminación deficiente, a veces no se tienen aspectos en cuenta con la seriedad que se debería.
Los requisitos que un sistema de iluminación debe cumplir para proporcionar las condiciones necesarias para el confort visual son los siguientes:

(NOTA: Fuente: Normas europeas CENTC 169)
Cada actividad requiere un nivel específico de iluminación en el área donde se realiza. En general, cuanto mayor sea la dificultad de percepción visual, mayor deberá ser el nivel medio de iluminación.
Para conseguir un cierto confort visual se deben considerar los siguientes aspectos:
Los colores provocan unos efectos psicológicos sobre el trabajador, por lo tanto es importante, antes de decidir el color de una sala, tener en cuenta el tipo de trabajo que se va a realizar. Si se trata de un trabajo monótono, es aconsejable la utilización de colores estimulantes, no en toda la superficie del local pero si en superficies pequeñas como mamparas, puertas, etc. Si la tarea a realizar requiere una gran concentración, elegiremos colores claros y neutros.
Por regla general los colores intensos quedan reservados para zonas en las que la estancia de los trabajadores sea corta, ya que a largo plazo pueden provocar fatiga visual, reservando para paredes y techos de salas de trabajo, colores claros y neutros.
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