La filosofía de Ortega no podía extraerse del propio carácter de su vida y, por eso, han surgido problemas acerca de cuáles fueron las etapas por los que evolucionaron sus ideas. Algunos discípulos de Ortega, como Julián Marías, afirman que en la filosofía de Ortega no se dan ningún tipo de etapas sino que existe una unidad en su obra desde el primer momento, pero sí están de acuerdo en que, tanto el perspectivismo como el raciovitalismo son aspectos fundamentales en su filosofía. Sin embargo, los críticos que sí admiten la existencia de estas etapas, no se ponen de acuerdo sobre la fecha que corresponde a cada una.
José Ferrater Mora distinguió tres etapas distintas en el pensamiento de Ortega:
Otro filósofo llamado José Gaos distinguió cuatro etapas en el pensamiento de Ortega: mocedades, primera etapa de plenitud, segunda etapa de plenitud y expatriación.
Ciriaco Morón Arroyo distingue cuatro etapas intelectuales en Ortega, desde una perspectiva más histórica, y las organiza según la idea de la vida humana: En la primera, la vida no fue para él la realidad radical sino que el aspecto principal de la vida era el ideal. En la segunda, el aspecto radical de la vida fue la situación (la salvación de la circunstancia). En la tercera etapa, la realidad radical es el impulso vital. En la cuarta etapa, la realidad radical es para Ortega el hecho entorno al cual se organizan los demás aspectos. Este filósofo afirma también que en cada una de estas etapas, Ortega y Gasset se ve influenciado por un filósofo alemán distinto (Cohen, Scheler, Spengler y Heidegger respectivamente)
A pesar de las diferencias, los tres filósofos están de acuerdo en que la primera etapa de la evolución del pensamiento de Ortega termina en 1914 e, independientemente del nombre que le da cada uno, esta etapa podría llamarse también neokantiana debido al modo en que Cohen influyó en su modo de pensar.
El neokantismo que Ortega recibió en Marburgo hizo que aprendiese a valorar las ideas y cosas más que a los hombres y personas. Así, Ortega trajo a España el pensamiento neokantiano: La disciplina intelectual fundada en la física matemática y la necesidad de clasicismo como norma y regla, frente al romanticismo (pecado en contra de la razón humana.
Pero algo que Ortega nunca abandonó fue su preocupación por el problema que tenía España. Quería conseguir una reforma y transformación educativa en el país y para ello utilizó tanto sus libros como los periódicos y revistas que él mismo creó, e incluso la política. Por eso, cuando entendió que el objetivismo o idealismo que recibió en su formación neokantiana no era adecuado a las necesidades de la cultura española, sintió la necesidad de superar los planteamientos de ese neokantismo. Así, Ortega trató de superar el idealismo y realismo propios del neokantismo concluyendo que la realidad radical es el encuentro del yo y las cosas "Yo soy yo y mi circunstancia" (Meditaciones del Quijote). En 1910, con su ensayo "Adán en el paraíso" comenzó a reaccionar contra los planteamientos neokantianos. Esta reacción terminó en 1914 con las "Meditaciones del Quijote", donde dio a conocer una filosofía más propia y original.
En el período entre 1904 y 1914 (Meditaciones del Quijote), Ortega pasó una época de racionalismo, al menos metódico, en el sentido de pensar que todos los temas del conocimiento tenían que organizarse bajo el modelo de la ley físico-matemática. El mismo Ortega dijo: "Durante diez años he vivido dentro del pensamiento Kantiano: lo he respirado como una atmósfera y ha sido a la vez mi casa y mi prisión" (1924). En este período, las ideas de Ortega son:
Del neokantismo que recibió en Marburgo destacan los aspectos relacionados con su idea de filosofía y su manera de concebir el arte.